Tradicionalmente la enseñanza de la historia ha sido utilizada por los estados nacionales para el adoctrinamiento de los pueblos, es lo que llamamos, la Historia de bronce; ligada filosóficamente al estudio del pasado, para comprender el presente y proyectar el futuro, en la acepción más positiva que podemos encontrar dentro de la corriente tradicionalista. Sin embargo, al margen incluso de los propósitos del curriculum y de los sistemas educativos, la historia es creadora de identidad en sus aspectos más informales; somos producto de una historia (aunque lo negáramos explícitamente). Aprender Historia, entonces, debería ser, en principio, la búsqueda de nuestra identidad personal, a través de la exploración de la sociedad, de sus procesos en el tiempo, y, el reconocimiento de que somos parte de una gran familia planetaria… El ser humano sin distingos de razas ni fronteras.
Para realizar lo anterior contamos actualmente con el apoyo de las nuevas tecnologías, que nos permiten acceder a información de manera mucho más clara e inmediata. Aunque los métodos de acercamiento con la realidad siguen siendo elementales para recuperar la Historia, sobre todo lo que se denomina microhistoria, que es la más cercana al estudiante y que, a final de cuentas, es la que produce significatividad en el conocimiento de lo histórico.
Un análisis crítico de la manera como enseñamos Historia y de la forma como nos enseñaron, nos obligaría a aceptar que, a pesar de la diversidad de recursos existentes ahora, subsisten en nuestras prácticas elementos de una enseñanza memorística de mera transmisión de conceptos; tenemos que reconocer éstas, para estar en condiciones de innovar y hacer de la Historia un espacio de encuentro con las ideas y con los anhelos del grupo escolar.
Pues no se puede negar que el uso de multimedia atrae por diversas vías (visual, auditiva, etc.) la atención de los niños, sin embargo podríamos caer en una “ilusión” si solo “jugamos”; en el centro de la actividad con la Historia debe estar la reflexión constante de los eventos y de los ámbitos en que suceden, o sucedieron.
Un inventario poco exhaustivo de los materiales con que cuentan las escuelas de la zona escolar 83 de educación primaria de Ciudad Victoria se integra por: equipos de Enciclomedia para los grados de 5° y 6°, proyector, laptop, calendarios de valores en los grupos, libros de texto de la asignatura, imágenes de personajes históricos, mapas, biblioteca del aula, líneas del tiempo, entre otros. Pero, insisto, todo esto debe desplegarse durante la intervención docente con un propósito claramente establecido para favorecer la mediación entre el alumno y el conocimiento histórico.
Saludos. Afectuosamente. Héctor Antonio Castillo Lechuga. Zona Escolar 83. Cd. Victoria, Tam.
